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-7 - Día 51

Hoy no me despertó la voz de todos los días porque no le tocaba trabajar. Me despertó mi hermana, desconfiada de que realmente fuera a levantarme. En la calle hay mucha gente, mucho ruido. Solo yo parezco estar en cuarentena. Arreglan la calle con un martillo hidráulico, ese sonido infernal se alterna con el silbato de un policía que dirige el tránsito. El jardinero, acá adentro, parece estar cortando la maleza con una motosierra. Yo quiero estar en silencio, pero el mundo no me deja.  La estufa volvió a apagarse, estoy harta de desarmarla. ¿Dónde está Júpiter, que todo aumenta?  Hace un año exacto estaba en una y hoy estoy más o menos parecida, pero no es lo mismo. Es como un rulo más arriba en la espiral de la cuestión. 

4 de mayo

10 AM: me llega un mail que me indigna. Entre muchas otras cosas dice    A medida que los individuos en todo el mundo se encuentran trabajando o comprando desde casa a causa de la pandemia, ¿podemos imaginar que esa tendencia sea parte de la nueva realidad? Trabajando o comprando. Parece que eso es todo lo que estamos haciendo los individuos en nuestras casas. Después hay que escuchar que se llenen la boca hablando de los cambios de paradigma y no sé cuántas cosas más para que solo sea importante si trabajamos o compramos. Lo que también es lógico, si pensamos que la gente que actualmente está asistiendo a su lugar de trabajo, por la razón que sea (que pertenece a una actividad esencial, porque está al frente de un negocio propio y no le queda otra, porque está exceptuado, o porque tiene un empleador al que no le importa mucho su salud) solo es "libre" para eso, para ir a trabajar. El otro día un amigo, que pertenece a ese grupo me decía "QUIERO SALIR!" y yo le de...

-12- Día 46

Qué pequeña  es la luz de los faros de quien sueña con la libertad. Hoy me levanté sabiendo que era un día de esos que va a ser mejor pasar rápido. Y no sé por qué, se me ocurrió escuchar a Sabina. En realidad, sé porqué. Daniela mencionó Calle Melancolía y bueno, una cosa llevó a la otra. Cuando llegó Pájaros de Portugal, ya se me caían las lágrimas solas. Sin embargo di batalla, cociné, escribí, estudié, bailé, intenté dormir siesta y no pude, lavé ropa, destapé una pileta, fui a comprar, y cuando me quiero dar cuenta, la noche llega a hacer su magia y gané. Le gané al día y a dejarme llevar por extrañar el recuerdo de gente que no está y nunca estará. Le gané a resignarme a llorar por lo que no fue como yo quería. Le gané a la fantasía de la idealización con realidad. Hoy no me hice trampa a mí misma y eso es un montón.

-13 - Día 45

Ayer fue un día raro porque empezó a las cuatro de la tarde, que fue cuando me levanté. Por primera vez en semanas no solo dormí 13 horas, sino que sentí que descansé. No recuerdo mucho qué hice durante el día. Mi memoria a corto plazo está empezando a fallar. Al principio los días se dividían por momentos como mañana-tarde-noche. Después, pasaron a dividirse en estados de ánimo: los días productivos, los días de mierda, los días que pasan sin pena ni gloria. Ayer fue en promedio uno de esos, con tendencia a convertirse en uno de los peores, porque cuando me quise sentar a escribir, no se me caía una idea. Tenía que escribir sobre alguna primera vez y todo lo que se me ocurría, absolutamente todo, tenía que ver con la muerte, o había una muerte en alguna parte de la historia. Me dije que no quería escribir nada que tuviera que ver con eso. Pero no se me ocurría nada. Así que me senté en el sillón a terminar Rick y Morty, empecé la 6ta de BoJack que la tenía abandonada (no sé si fue la...

-15 - Día 43

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De todos los números, creo que el que más me gusta es el 15. Quizás porque es el día de mi cumpleaños, quizás porque es la niña bonita, quizás porque es El Diablo del Tarot. Siempre fue así y cuantos más símbolos encuentro, más significado tiene que sea mi número preferido. Hoy faltan 15 días para el 15 en el que cumplo mis 36. Ya se sabía que iba a ser un año, uno de esos que te quedan marcados en la memoria y en el cuerpo por diferentes razones, pero no me imaginé jamás que entre esos recuerdos que tendría de este año iba a contar con una cuarentena. Hace 43 días que estoy metida en mi casa, como la mayoría de nosotros, sin salir más que a hacer compras básicas. Sin compartir un mate, sin ir a trabajar, sin abrazar a nadie. 43 días de viaje para adentro, con lo que me gustan. Registré estos 42 días previos de tantas maneras diferentes, que me pareció interesante poner un corte hoy, a 15 del 15, y proponerme dejar algo de esto por acá. No sé cuántos días más quedan de cuarentena, creo...